TÍMIDAMENTE HERMOSO

 

TÍMIDAMENTE HERMOSO 


En medio de espinos y árboles de ramas secas, en medio de burlas y humillaciones, creci, sintiendo que dia a dia mis ramas se abrian al sol y recibía el calor sobre mis delgadas ramas, pase muchos meses sin que mi ramaje tuviera algo llamativo, muchos pajaros posaban sobre mí, yo con amor los aceptaba y me sentia orgulloso de sentirlos cantar todas las mañanas y al atardecer, solo estaba alli...esperando que algun dia Dios me regalara un atuendo original propio de mi linaje.

No queria ser orgulloso ni prepotente, solo queria que el rey sol me diera los buenos dias al amanecer y la luna el anochecer, las estrellitas me parpadeaban sumisas y coqueta, sintiendo que cada una de ellas guardaban un gran secreto...

Los dias pasaban y llegaron con el tiempo los cambios, mis ramas se estaban quedando muy solas, no tenia esas hojas verdes que tanto embellecian mi cuerpo, solo tenía la esperanza que el amor de mis amigos los pájaros no me abandonaran.

Mis árboles vecinos se burlaban y lucían sus ramas verdes por sus hojas, el viento jugaba con ellos...pero yo solo me quedaba alli en silencio y esperando que algun dia llegaba para mi dias llenos de plenitud, no necesitaba muchas hojas para ser feliz.

El sol me bañaba dia a dia con su esplendorosa luz, la luna silenciosa solo me miraba dandome animo con su luz plateada noche a noche, solo eso me hacia sentir importante y las esperanzas nunca me abandonaron.

Depronto senti que en mis ramas brotaban botoncitos diminutos y me cubrian mi desnudez...los botones se tornaron en muchas, miles de florecitas de color amarillo, gajos de flores crecieron sobre mi cuerpo...no eran hojas, eran flores!!!, flores de un color oro que con la luz del sol plateaban y me hacian sentir el mas hermoso arbol de ese lugar.

Los humanos me tomaban fotos, yo sonreia enamorado de mi vida, dando gracias a Dios por mi hermosura, mis amigos picoteaban las flores y miraba que en mis pies se formaba un tapete de color amarillo en donde las ardillas jugaban desperramandolas con sus patitas al correr.

Ahora se que mi nombre es CAÑAGUATE, me visto con ropaje amarillo todos los años y no me siento triste ni menos árbol al crecer junto a muchos amigos desnudos y espinosos...solo esperamos ser hermosos en nuestro tiempo...ser humilde dentro de la gran riqueza que Dios nos dio.

Por:



Rosalba Artunduaga.





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