COSAS DE LA CUARENTENA.
COSAS DE LA CUARENTENA.
Alerta máxima, en el mundo los mandatarios ordenan: "Todos en casa". No podremos salir, no podremos hacer vida social, no se debe saludar de mano, no se debe abrazar, no se debe besar.
Todo ocurrirá dentro del hogar, dentro de casa... preguntamos al esposo cuando éste se da un baño, se aplica loción y se pone su cachucha bacana: - Oye para dónde vas?. - Para Cúcuta!!! responde. - No sabía que Cúcuta ahora se le llama a la cocina, contesté.
Que contenta estoy, porque?. Porque mañana pasa la basura y yo la sacaré; porfa... contestó mi hijo, déjame yo la saco. No te preocupes que eso le corresponde al hombre de la casa, dice el papá. Estoy aterrada, nunca se habían preocupado por sacarla...
Suena el timbre de la puerta... Todos corremos... Quién será?... El tapabocas!!!, los guantes!!!, el alcohol!!!, el gel!!!, gritan, pero sólo era el funcionario de la electrificadora que lee el contador...
-Amor, hay que barrer afuera?. No querido, ya barrí esta mañana. -Entonces hay que regar las plantas?. No, ya las regué también. - Pero todo lo haces tú... déjame que yo te puedo ayudar; sobre todo afuera amor... Mira que es peligroso!!. - Bueno... también para ti, contesté.
Y siguen las cosas del encierro. Todos queremos salir, pero cuando al fin podemos hacerlo, ya sea por necesidad... Entonces nos ahogamos, la mascarilla nos aprieta, los guantes nos cocinan los manos, empezamos a respirar con dificultad y a sentir que nos vamos a desmayar.
En fin, si ésto sigue, nos acostumbraremos a estar en casa (cosa que nunca hacíamos); que a ordenar la cama, que a doblar la ropa, que el roto en el techo hay que reparar, y mirar cosas tan sencillas, como una flor en el jardín, que a escuchar al gato ronronear...
Pero seguiremos en casita, sin salir y sin bailar. Hagámoslo siempre juntos, hagámoslo siempre unidos, porque si estamos unidos, no nos pueden derrotar. Si estamos en casa, siempre nos ayudaremos entre sí y no tendremos justificación de salir a callejear, pues en casa hay mucho quehacer y todos nos tendremos que acostumbrar y colaborar.
Por: Rosalba Artunduaga Marlés
Junio 8 del 2020.
Alerta máxima, en el mundo los mandatarios ordenan: "Todos en casa". No podremos salir, no podremos hacer vida social, no se debe saludar de mano, no se debe abrazar, no se debe besar.
Todo ocurrirá dentro del hogar, dentro de casa... preguntamos al esposo cuando éste se da un baño, se aplica loción y se pone su cachucha bacana: - Oye para dónde vas?. - Para Cúcuta!!! responde. - No sabía que Cúcuta ahora se le llama a la cocina, contesté.
Que contenta estoy, porque?. Porque mañana pasa la basura y yo la sacaré; porfa... contestó mi hijo, déjame yo la saco. No te preocupes que eso le corresponde al hombre de la casa, dice el papá. Estoy aterrada, nunca se habían preocupado por sacarla...
Suena el timbre de la puerta... Todos corremos... Quién será?... El tapabocas!!!, los guantes!!!, el alcohol!!!, el gel!!!, gritan, pero sólo era el funcionario de la electrificadora que lee el contador...
-Amor, hay que barrer afuera?. No querido, ya barrí esta mañana. -Entonces hay que regar las plantas?. No, ya las regué también. - Pero todo lo haces tú... déjame que yo te puedo ayudar; sobre todo afuera amor... Mira que es peligroso!!. - Bueno... también para ti, contesté.
Y siguen las cosas del encierro. Todos queremos salir, pero cuando al fin podemos hacerlo, ya sea por necesidad... Entonces nos ahogamos, la mascarilla nos aprieta, los guantes nos cocinan los manos, empezamos a respirar con dificultad y a sentir que nos vamos a desmayar.
En fin, si ésto sigue, nos acostumbraremos a estar en casa (cosa que nunca hacíamos); que a ordenar la cama, que a doblar la ropa, que el roto en el techo hay que reparar, y mirar cosas tan sencillas, como una flor en el jardín, que a escuchar al gato ronronear...
Pero seguiremos en casita, sin salir y sin bailar. Hagámoslo siempre juntos, hagámoslo siempre unidos, porque si estamos unidos, no nos pueden derrotar. Si estamos en casa, siempre nos ayudaremos entre sí y no tendremos justificación de salir a callejear, pues en casa hay mucho quehacer y todos nos tendremos que acostumbrar y colaborar.
Por: Rosalba Artunduaga Marlés
Junio 8 del 2020.
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