ESTUVE EN EL INFIERNO.
ESTUVE EN EL INFIERNO.
Sueño, diciembre 2 del 2023.
Me
encontraba en la ciudad de Bogotá y tuve que viajar urgente a un pueblo no muy
lejos de allí, no lleve absolutamente nada de equipaje, ni celular, ni ninguna
clase de artículos, solo la ropa que tenía puesta.
Al regresarme
nuevamente para Bogotá, para entrar a la ciudad había dos entradas, no conocía
ninguna de las dos, así que entré por una de ellas, ya habiendo caminado
bastante empecé a notar que había muchos niños llorando, muchos jóvenes drogados,
parecía una ciudad de zombis, discusiones, llantos de mujeres que eran
sometidas a todas las bajezas.
Empecé
a caminar más de prisa, pero las gentes empezaron a cogerme, me tiraban de la
ropa, apenas podía sostenerme de pie, empecé a sollozar, pregunté en donde
estaba y sonreían con desprecio, solo decían: bienvenida al infierno…y reían a
carcajadas; allí había ladrones, violadores, atracadores y toda la escoria
humana que se pudiera imaginar.
Sentía un
miedo intenso, frío y dolor en el cuerpo, pensé: que puedo hacer si no tengo
como llamar a Oscar, ni tampoco se ningún numero para hacerlo, me moriré en
este sitio terrible, nadie me podrá encontrar.
De
pronto mire a un señor gordo, sucio y harapiento que tenía un celular en la
mano, me acerque a él y le pedí que por favor me regalara una llamada, en ese
momento me vino a la mente un número, el 301316, no sabía de quien era, solo me
llego así, el señor marco y enseguida contestaron, era Oscar, llorando le dije
que viniera por mí, que estaba perdida…llorando le pedí que no me dejara allí, él,
me dijo: tranquila yo te rescataré.
¿Luego
empecé a pensar, porqué le dije que viniera? Lo matarían o le hacían daño a él también.
Me subí
al puente y me dispuse a tirarme, sería lo mejor…serré los ojos, pero al
empezar a inclinarme para hacerlo, el señor del celular me sujetó por la
cintura y me dijo: “Tenga fe en Dios, todo pasará” cuando abrí mis ojos miré
frente a mí a Oscarito, me abracé a él llorando, pero en ese momento unos
hombres me lo arrebataron, le pegaban y a la fuerza lo metieron a un carro, yo
lloraba inconsolable, gritaba que no lo hicieran, que él era médico, pero me
contestaron: él tiene que pagar en servicio militar.
Seguí llorando
desesperada, luego mire a Oscar, me abrace a él y corrí tras el carro en que
llevaban a Oscarito, entre a un túnel muy oscuro, solo sentía que mis pies
descalzos se hundían en agua y pisaba a personas, palos podridos y hojarascas,
solo corría y corría.
Cuando por
fin salí del túnel, mire una luz resplandeciente, el sol alumbraba fuerte,
frente a nosotros había una iglesia y en esos momentos la gente se dirigía a
misa, era una misa a la Santísima Virgen del Carmen, miré muchas mujeres con
rebosos blancos, niños corriendo alegres, yo llorando y llorando, sucia, sangrando
en mis brazos, descalza, la gente me miraba con tristeza, yo abrace a Oscar y
pregunte por Oscarito, él me dijo: todo está bien mija, ya lo soltaron y él está
muy bien, vamos a misa… si, vamos a dar gracias
a Dios.
Desperté
sollozando, miré la hora y ya casi iban hacer las 7 de la mañana, tenía el
tiempo para ir a misa.
Nota:
Al
regresar de misa, llegué donde el vecino de mi casa, él tiene venta de fritos,
me recosté sobre un poste a esperar que se desocuparan, pues iba a comprar una
arepa de huevo, entonces cuando él me miro dijo: “oiga…yo a usted la conozco,
lo dijo jocosamente, sabes? Anoche te salve de que te tiraras de un puente,
pues soñé que te querías tirar de un puente y yo te agarre”. ¿Coincidencia? La vida
es un remolino…
Rosalba
Artunduaga.
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